Preguntas Frecuentes

Algunas de las consultas que nos realizan los usuarios online.

Emprenderemos la Orientación Vocacional como un “proceso de aprendizaje”, como un “recorrido”, que le permite al orientado comprender su situación presente y analizar cómo desplegar sus recursos.

Todo lo que se trabaje durante la Orientación Vocacional tiene como fin movilizar al orientado para poner en práctica su protagonismo, conocerse, conocer la realidad y tomar decisiones reflexivas (y de mayor autonomía).

Teniendo como objeto principal el conocimiento de las posibilidades y dificultades que deberá elaborar (en el proyecto que desea encarar).

De esta manera la Orientación Vocacional deja de ser una mera batería de tests automáticos y consolida en cambio una visión integral de la persona desde un enfoque psicológico, psicopedagógico, sociológico y filosófico.

Para decidir esta situación primero hay que aclarar qué es realmente lo tuyo, independiente de tus circunstancias o las del medio laboral.

Una vez que está claro esto, recién comienzas a ver qué camino tomar para lograr ese objetivo, dentro de las posibilidades que se te presentan en este momento.

Quizás por lo que tengas que optar no sea el camino directo a lo que quieres, pero al menos por el que es posible que te encamine a tu real opción.

El error está en optar por las circunstancias momentáneas olvidando o transando con lo que a tu vida da satisfacción, porque es lo único que va a trascender, lo demás es todo temporal y muy pronto cambiará. Lo único que no va a cambiar es lo que te hace sentir realizado y en donde está todo tu potencial.

De manera que mientras no tengas claro qué es lo tuyo, no sacas nada con analizar los factores externos como son el campo laboral, tu situación económica, la institución educacional, etc., empezarás a dar vueltas y vueltas como volantín sin cola, sin poder llegar a ninguna conclusión.

Lo primero es aclarar qué es lo tuyo; no te saltes este paso tratando de apurar tu elección como para “salir del problema”, no solucionarás nada, el problema volverá sobre ti.

Estarás seguro de tu elección cuando el objetivo que la carrera cumple o debiera cumplir en la sociedad, es lo que te produciría satisfacción realizar. Eso indicará que la carrera está acorde a tu vocación.

También podrás comprobarlo al ver que varios de tus intereses tienden a ese mismo objetivo, o son sólo un medio para conseguir ese objetivo.

Porque no será suficiente que te manejes bien en la carrera y la encuentres entretenida, ya que la habilidad que poseemos suele ser necesaria para muchas carreras en donde también podamos tener interés, sin que por esto signifique que sintamos satisfacción de realizar su tarea, soñemos realizar cosas en ella, y tengamos allí focalizada nuestra energía.

Elegir solamente porque te va bien en algo, no es motivo suficiente para elegir una profesión.

Si eliges una carrera sólo porque tienes habilidad en ella, seguramente podrás posicionarte bien en el campo laboral, pero satisfacción y alegrías no te va a dar por mejor que te vaya en ella, eso no lo podrás cambiar.

Gente con “éxitos” en su carrera y una alta remuneración, busca algo que los satisfaga porque su trabajo les produce aburrimiento y no le encuentran sentido, diciendo que quisieran realizar algo más importante. Es decir algo que ellos consideren importante para la vida (porque lo económico social ya lo tienen). Esto habla de su falta de satisfacción en su trabajo.

Tu profesión debe hacer fluir y encauzar tu energía natural hacia su objetivo, teniendo anhelos de entregar algo de ti a través de ella, algo que consideras importante para la vida (vocación). Eso es lo que te dará mayores garantías de tener éxito y además satisfacción personal (pero esa satisfacción de tu fuero interno, que es la que te genera alegría).

Porque el ambiente siempre nos está empujando hacia un deseo de éxito, estatus, prosperidad económica, etc.;  por esto entramos en una búsqueda interminable de lo que pueda convenirnos y de prestigio dentro del ambiente.

Este es el gran escollo para llegar a saber lo que es realmente nuestro; si esto no ocurriera, a los 15 años ya sabríamos quiénes somos y qué queremos, sin necesitar la ayuda de nadie.

Debes buscar en tu panorama personal lo que te ha llamado naturalmente la atención, hacia dónde tiende tu imaginación, en la motivación de las actividades que has tenido, en tu soñar despierto. Y luego recién buscas la relación que esto tiene con una carrera profesional.

Si es una carrera que responde a tu vocación, el dinero necesario llegará como consecuencia de destacar en lo tuyo, porque extrañamente en la vocación se reúne todo: aptitud, motivación y satisfacción que te da  sentido de  trascendencia. Esto realmente es así, lo que sucede que el que no ha vivido su vocación, no lo sabe y siente temor.

Si bien todos necesitamos de ingresos que nos permitan vivir sin sobresaltos, tampoco es imprescindible tenerlo a manos llenas, si vives una vida realizada.